Señor Abogado




Estas fotos las tomé hace bastante tiempo ya... aun estaba trabajando de secre en una escuela, pero de vez en cuando me encomendaban la misión de ir a la provincial de educación, momento que aprovechaba para tomar fotos... Emilyta, siempre fiel, me acompañaba a todas (aun lo hace por si me ven en la calle y no quieren perder la oportunidad de fotografiarse con ella).
Cuento corto, estaba llegando a la pega cuando en Departamental con Vicuña, me encontré con un malabarista.
Yo tenía que volver a trabajar pero la condenada muñeca insistía en que nos quedáramos a ver el show y buehh, no se puede razonar con alguien que ha perdido la cabeza!!



Como la discreción no es mi fuerte, cuando el semáforo dio la luz verde crucé la calle y esperé a que terminara de hacer su presentación para conversar con él. Afortunadamente me encontré con una persona muy amable, de muy buen trato (muchísimo mejor del que esperaba... con el prejuicio siempre por delante, la burra) y le pedí permiso para tomarle algunas fotos.


Está a la vista que me dio permiso no? pero Emilyta quería tomarse una foto con el niño y le conté a Pablo quién era ella, se hicieron amigos y ya está... incluso hicieron malabares juntos!!!!!





Como todo buen hombre que es, le puso su cabeza a la muñeca, como la mayoría de los hombres que se han fotografiado con ella... supongo que en un gesto de generosidad extrema (pues yo no le pondría mi cabeza a cualquier cosa).


Y luego, antes de irme, obviamente tuve que preguntarle quién era y qué hacía... Ya mencioné que se llama Pablo y estudia derecho.

Yo soy tu padre



De todos los años que llevo fotografiando a la Emilyta he podido sacar en limpio varias cosas... Una de ellas, quizás la que más me llamaba la atención, era que casi todos los hombres le ponían su cabeza a la muñeca.
Eso hasta hace más o menos una semana.

Qué más puedo decir... Emily estaba emocionada. Conoció a sus padres en el metro. No podría haber sido de otra forma, ni en otro lugar.

Muchas gracias chicas!

Fuenzalida propiedades



Esta foto fue compleja tomarla, pues no es institucional, y convencer a una funcionaria en su propia oficina fue tremendo. Incluso tuvimos que escondernos en una oficina, contigua a la de ella, que estaba vacía. No obstante de aquello, esta es una de las fotos que más me dice.